Passivhaus es, según se mire, el techo técnico de la edificación residencial sostenible o un nicho profesional para arquitectos militantes con clientes solventes. La etiqueta «elitista» no le cuelga por la doctrina, le cuelga por la cifra de proyectos certificados en España: alrededor de 110 a finales de 2024 según la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP), frente a una producción anual de viviendas nuevas que ha oscilado entre 90.000 y 110.000 visados en los últimos años. La proporción es del orden del uno por mil. La pregunta legítima no es si Passivhaus es bueno —los datos energéticos no admiten discusión— sino por qué un estándar maduro y replicable no se ha generalizado y qué dice eso del Código Técnico de la Edificación, del modelo de promoción residencial español y de la cadena de oficios de la construcción.
Qué exige Passivhaus técnicamente
El estándar Passivhaus, desarrollado por el Passivhaus Institut (PHI) de Darmstadt, fija cinco criterios cuantitativos, todos verificables en obra terminada. Demanda anual de calefacción ≤ 15 kWh/m²·año o, alternativamente, carga térmica de calefacción ≤ 10 W/m². Demanda anual de refrigeración (en climas cálidos) también ≤ 15 kWh/m²·año. Demanda total de energía primaria no renovable (PER, según la versión más reciente del estándar) ≤ 60 kWh/m²·año, o ≤ 120 kWh/m²·año en la métrica clásica de energía primaria total. Estanqueidad al aire de la envolvente ≤ 0,6 renovaciones por hora a 50 Pa de presión (n50 ≤ 0,6 h⁻¹), valor cien veces más estricto que el típico de un edificio convencional español sin ensayar. Frecuencia anual de sobrecalentamiento (temperatura interior > 25 °C) ≤ 10% de las horas. La verificación se hace mediante el software propio del PHI (Passive House Planning Package, PHPP), no mediante simulación libre.
Los cinco criterios funcionan como sistema acoplado: para que la demanda de calefacción quede en 15 kWh/m²·año, el aislamiento, la calidad de carpinterías, el control térmico de los puentes térmicos y la estanqueidad tienen que ir alineados. No se llega al objetivo subiendo aislamiento si se pierde aire por una junta mal sellada. La estanqueidad obligatoria con ensayo blower door en obra terminada es el filtro que distingue Passivhaus de cualquier otro estándar declarativo.
Wolfgang Feist y el prototipo de Kranichstein
El estándar nace de una conversación entre Bo Adamson (Universidad de Lund, Suecia) y Wolfgang Feist (entonces en el Institut für Wohnen und Umwelt de Darmstadt) en 1988. La idea de partida era teórica: si se reduce la demanda de calefacción a niveles muy bajos (en torno a 15 kWh/m²·año) la propia ventilación con recuperador de calor basta para climatizar, y desaparece la necesidad de un sistema de calefacción dedicado. El primer prototipo construido fue una vivienda en Darmstadt-Kranichstein, Alemania, ocupada desde 1991 y monitorizada durante décadas, que confirmó las cifras teóricas. El Passivhaus Institut se fundó formalmente en 1996, y desde entonces ha certificado decenas de miles de edificios en todo el mundo, principalmente en Alemania, Austria, Bélgica y Reino Unido.
La importación a España fue posterior. La PEP, plataforma sectorial sin ánimo de lucro, se constituyó en 2008. La primera vivienda Passivhaus certificada en territorio español data de 2009 (Lasesarre, Barakaldo). Desde entonces el ritmo de certificación ha crecido pero no se ha disparado, condicionado por tres factores principales: el coste percibido del sobrecoste de obra, la disponibilidad de carpinterías y maquinaria adecuadas en el mercado nacional, y la formación técnica de los oficios.
Las cifras españolas: 110 certificados a finales de 2024
El registro público de la PEP enumera aproximadamente 110 proyectos Passivhaus certificados en España a finales de 2024, distribuidos en todas las comunidades autónomas pero con concentración en Navarra, País Vasco, Cataluña y Madrid. La tipología predominante es vivienda unifamiliar, seguida de bloque residencial colectivo y, en menor proporción, edificio terciario y rehabilitaciones EnerPHit. La PEP publicó en 2026 los resultados de un estudio comparativo de un año completo de monitoreo en 73 edificios residenciales (Passivhaus certificados frente a edificios convencionales) en 11 comunidades autónomas, que documentó, entre otros hallazgos, que las viviendas Passivhaus en zonas de riesgo de radón presentaban concentraciones medias más del 50% inferiores a las de viviendas convencionales en las mismas zonas, atribuible al control de infiltraciones del subsuelo y a la ventilación mecánica con filtración.
La cifra absoluta de 110 certificados en un parque español de aproximadamente 25 millones de viviendas es, efectivamente, marginal. Pero la curva acumulada ha pasado de cero en 2009 a más de cien en 2024, con tasa de crecimiento anual de dos dígitos en los últimos cinco años. La pregunta no es si la curva crece, es si crece lo suficientemente rápido para tener efecto de escala antes de 2030 o 2050.
Lo que cuesta de más
El sobrecoste de un edificio Passivhaus respecto a un edificio que cumple estrictamente el CTE es el dato más manipulado del debate. Las cifras publicadas por el PHI y por estudios de mercado europeos sitúan el rango entre el 5% y el 15% del coste total de obra en mercados maduros (Alemania, Austria), y entre el 8% y el 20% en mercados emergentes como España. Las partidas que más cargan son las carpinterías exteriores con triple acristalamiento y rotura de puente térmico de alta calidad (sobrecoste 30-50% respecto a una carpintería estándar), el aumento del espesor de aislamiento en envolvente (impacto bajo en absoluto pero sensible en obra), la sustitución de la ventilación natural por mecánica con recuperador de calor (la pieza que más cambia respecto a la obra tradicional) y los ensayos finales (blower door, termografía).
El argumento del sobrecoste tiene dos puntos ciegos. El primero es que la mayor parte de ese sobrecoste se amortiza en operación: las facturas energéticas de un Passivhaus son del orden del 80-90% inferiores a las de un edificio convencional, y la diferencia se acumula durante 50-100 años de vida útil. El segundo es que el sobrecoste cae cuando el mercado madura: en Vorarlberg (Austria), donde Passivhaus es la norma de hecho desde hace dos décadas, el sobrecoste percibido por las promotoras locales es prácticamente cero respecto a la versión convencional regional.
La crítica del elitismo: ¿hay una versión barata posible?
Tres argumentos se repiten en la crítica del estándar. Primero, el sobrecoste excluye al promotor pequeño y al comprador de renta media. Segundo, la rigidez técnica del PHPP no se adapta bien a la diversidad climática española (un Passivhaus en Madrid es muy distinto de uno en Sevilla, y muy distinto a la doctrina alemana original pensada para clima frío continental). Tercero, la certificación añade un coste de tasa al PHI y al certificador, que en proyectos pequeños puede ser proporcionalmente alto.
El propio PHI ha respondido con dos extensiones del estándar. EnerPHit, desde 2010, es el estándar específico para rehabilitación con criterios menos exigentes en demanda de calefacción (≤ 25 kWh/m²·año en lugar de 15) y estanqueidad (≤ 1,0 h⁻¹ en lugar de 0,6) pero con la misma filosofía de monitoreo y verificación. PHI Low Energy, también más laxo, está pensado para mercados emergentes. La PEP española certifica también con una etiqueta «Passivhaus Plus» para edificios con autoconsumo solar significativo. La crítica del elitismo se debilita cuando se reconoce que el estándar tiene niveles. La que se mantiene es la cuestión del sobrecoste de carpinterías y ventilación con recuperador en mercados con cadena de suministro débil.
CTE DB-HE 2019 vs Passivhaus en clima mediterráneo
El Documento Básico de Ahorro de Energía del Código Técnico de la Edificación, en su revisión de 2019 (RD 732/2019), incorporó los criterios europeos de edificio de consumo de energía casi nulo (NZEB). Para vivienda residencial fija un consumo de energía primaria total no superior a 60 kWh/m²·año y de energía primaria no renovable no superior a 30 kWh/m²·año, dependiendo de la zona climática. Comparados directamente con Passivhaus, los valores son del mismo orden en energía primaria total, pero el CTE no obliga a ensayar estanqueidad ni a verificar la demanda de calefacción separadamente. La diferencia operativa más relevante no está en el papel: está en la verificación.
Esta diferencia explica por qué los estudios académicos comparativos (Universidad de Sevilla, ETSAM y otros) concluyen que en climas cálidos españoles la ventaja energética de Passivhaus sobre un edificio CTE-NZEB bien hecho se reduce. La ventaja de Passivhaus, sin embargo, no se mide solo en kWh: se mide en estanqueidad demostrada (n50 ≤ 0,6), en calidad del aire interior controlada por ventilación mecánica con recuperador de calor (relevante para los temas tratados en los artículos 1 y 6 de esta serie), y en repetibilidad del proyecto. Un CTE-NZEB en España depende mucho de la calidad de la obra; un Passivhaus, por construcción, no.
Lo que llega: el ZEB europeo en 2030
La Directiva (UE) 2024/1275 sobre eficiencia energética de los edificios (EPBD refundida) introduce el concepto de edificio de cero emisiones (ZEB, zero-emission building) y lo hace obligatorio para toda nueva edificación pública desde 2028 y para el resto desde 2030. Un ZEB es un edificio con muy alto rendimiento energético (consumo de energía primaria total considerablemente inferior al umbral del NZEB) y cuyas emisiones operativas restantes están cubiertas por energía renovable producida in situ, en la comunidad o en la red. La transposición española está en marcha y debe estar completa antes del 29 de mayo de 2026.
La pregunta para el sector es si el CTE 2026-2027 fijará valores prescriptivos comparables a los de Passivhaus o se quedará un escalón por debajo. Los datos disponibles sugieren que el ZEB europeo se sitúa, en demanda de calefacción, en un rango compatible con Passivhaus pero menos exigente en estanqueidad. La consecuencia probable es que los proyectos Passivhaus mantendrán su prima como certificado de calidad por encima del mínimo legal, y que el sector convencional convergerá lentamente hacia las prácticas que Passivhaus ya tiene normalizadas. Lo que hace cinco años era elitista, en 2030 será prácticamente legal mínimo.
Conclusión
Passivhaus en España no es elitismo: es la versión rigurosamente verificable de lo que el CTE prescribe en papel sin obligar a comprobarlo. La cifra de 110 edificios certificados es pequeña en agregado pero muy significativa como prueba de concepto: el estándar funciona en la meseta, en el litoral, en clima frío y en clima mediterráneo, con sobrecostes manejables y curvas de aprendizaje rápidas en cuanto el mercado local se adapta. La pregunta política no es si subvencionar Passivhaus: es si exigir, como obligación normativa universal, los criterios verificables que Passivhaus aplica desde 1996. Cuando la EPBD refundida obligue al ZEB en 2030, la mayor parte del trabajo conceptual ya estará hecho. Lo que falta es la decisión administrativa de cerrar la brecha de verificación en obra terminada, y el mercado industrial necesario para que carpinterías y recuperadores de calor sean producto estándar y no producto de catálogo importado. Mientras tanto, las 110 viviendas certificadas funcionan como evidencia callada de que sí se puede.
Referencias bibliográficas
- Passive House Institute. (2024). Criteria for the Passive House, EnerPHit and PHI Low Energy Building Standards, version 10. Darmstadt: Passive House Institute.
- Feist, W. (1995). Passivhäuser in Mitteleuropa [Tesis doctoral]. Universität Gesamthochschule Kassel. Darmstadt: Institut für Wohnen und Umwelt.
- Plataforma de Edificación Passivhaus. (2024). Memoria anual 2024 y registro de proyectos certificados Passivhaus en España. Pamplona: PEP.
- Real Decreto 732/2019, de 20 de diciembre, por el que se modifica el Código Técnico de la Edificación, aprobado por el Real Decreto 314/2006, de 17 de marzo. BOE núm. 311, de 27 de diciembre de 2019.
- Directiva (UE) 2024/1275 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 24 de abril de 2024, relativa a la eficiencia energética de los edificios (refundición). Diario Oficial de la Unión Europea, L de 8 de mayo de 2024.
- Sánchez-Ostiz, A., Domínguez-Amarillo, S., Fernández-Agüera, J., Sendra, J. J., & Suárez, R. (2021). Comparative study between the Passive House Standard in warm climates and Nearly Zero Energy Buildings under Spanish Technical Building Code in a dwelling design in Seville, Spain. Energy and Buildings, 254, 111570. DOI: 10.1016/j.enbuild.2021.111570
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